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Juan Antonio de Cara García, Andrés Chazarra Bernabé

Agencia Estatal de Meteorología

INTRODUCCIÓN

Desde el punto de vista de la climatología, se considera habitualmente como primavera el periodo comprendido entre el 1 de marzo y el 31 de mayo, abarcando, por tanto, los meses de marzo, abril y mayo. SEO/BirdLife ha tenido en cuenta en cambio, para la realización de este atlas de las aves en primavera, la época reproductora. Así, se ha utilizado como periodo central de muestreo en la península ibérica, Baleares, Ceuta y Melilla el comprendido entre el 15 de abril y el 15 de junio, y para las islas Canarias el comprendido entre el 1 de febrero y el 31 de mayo. No obstante, hay algunas especies de aves en las que la reproducción comienza antes o después de los periodos considerados como centrales para el estudio. Por este motivo, en la redacción de este capítulo se ha optado por describir climáticamente no solo los meses correspondientes a la primavera, sino que se ha extendido el análisis de forma resumida a los meses inmediatamente anteriores y posteriores para mostrar una visión más completa de las características climáticas presentes a lo largo de la época reproductora de las aves.

CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA PRIMAVERA EN LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS

La primavera astronómica empieza con el equinoccio, que ocurre entre los días 19 y 21 de marzo, y finaliza con el solsticio el día 21 o 22 de junio. Este periodo se caracteriza porque los días consecutivos se alargan (como en invierno) y además son más largos que las noches (como en verano), siendo el fotoperiodo el desencadenante de los mecanismos fisiológicos que en animales y plantas originan morfologías, fisiologías y comportamientos primaverales relacionados con la reproducción.

La primavera es una transición entre las condiciones del invierno y las del verano que se refleja en una gran variabilidad de ambientes atmosféricos que afectan a los ecosistemas naturales y agrarios, de forma que la oportunidad de los distintos tipos de tiempo es decisiva para los cultivos y las labores del campo, así como para los pasos migratorios de aves y la viabilidad de la reproducción de las aves tanto sedentarias como migratorias. Al comienzo de la primavera los suelos aún tardan en calentarse, mientras que al final de la estación la fusión de la nieve de las montañas favorece la escorrentía por las laderas y eleva el caudal de los ríos.

En la primavera alternan periodos de días soleados con otros de lluvias dispersas o generalizadas; las temperaturas suaves, a veces relativamente altas al mediodía, con las heladas de diversa intensidad en las madrugadas; las calmas con los vientos moderados o fuertes; los veranillos con periodos que pueden llegar a ser muy fríos. El tiempo es variable por la alternancia de situaciones anticiclónicas y de bajas presiones, así como por la influencia de masas de aire con distinto origen y características que ocasionan cambios bruscos y rápidos en el tiempo atmosférico.

En invierno dominan en Europa central las altas presiones pero, con la llegada de la primavera, éstas se debilitan a la vez que se desplazan hacia el este, mientras que el anticiclón de las Azores permanece aún en latitudes relativamente bajas. Esta situación facilita el paso de borrascas atlánticas con frentes asociados, por lo que en primavera predominan los tipos ciclónicos sobre los anticiclónicos. En verano, las altas presiones atlánticas se sitúan en latitudes más altas afectando incluso al mar Cantábrico, siendo además frecuente que la mayor parte del territorio ibérico-balear esté afectado por bajas térmicas situadas en el norte de África y a veces en la propia península Ibérica.

Febrero es un mes de frío invernal, por los días anticiclónicos de fuerte irradiación nocturna y porque son frecuentes las entradas de masas de aire frío procedentes del noroeste o norte. Además no son raras, dentro de su baja frecuencia, las advecciones del nordeste, que dan lugar a las temperaturas mínimas absolutas más bajas que se registran en la España peninsular y Baleares. Estas irrupciones de tiempo frío, normalmente acompañadas de temporales de lluvia o nieve, pueden suceder a veces en marzo o abril y, excepcionalmente, en mayo. A finales de marzo suelen haber acabado los fríos invernales e incluso se puede producir el primer veranillo del año. En abril y mayo las temperaturas son cada vez más cálidas, aunque aún persiste el riesgo de heladas de advección tardías, acentuándose la subida de temperaturas a finales de mayo y durante junio. En estos meses, especialmente en la mitad sur de la península, se pueden producir episodios cálidos asociados a una dorsal anticiclónica norteafricana en niveles medios con vientos del sur en niveles bajos. Junio es ya un mes de verano, aunque no tan caluroso como julio y agosto.

Figura 1. Temperatura media de las mínimas de marzo en el periodo de referencia 1981-2010.

Figure 1. Average temperature of the March lows in the 1981-2010 reference period.

Figura 2. Temperatura media de las máximas de mayo en el periodo de referencia 1981-2010.

Figure 2. Average temperature of the May highs in the 1981-2010 reference period.

Febrero, marzo y sobre todo abril son meses de tiempo muy variable de unos días a otros que presentan además una marcada variabilidad interanual en cuanto a las precipitaciones totales mensuales. Las lluvias de febrero suelen ser las últimas precipitaciones significativas de procedencia atlántica. Marzo es un mes en general poco lluvioso, pero en abril y mayo las precipitaciones son de nuevo relativamente abundantes, sobre todo si se comparan con las de junio. En estos meses las precipitaciones están relacionadas con la inestabilidad de origen térmico debida al calentamiento del suelo originado por la fuerte insolación y a la influencia mediterránea, por lo que se producen algunas tormentas y chubascos e incluso a veces precipitaciones intensas asociadas a una depresión aislada en niveles altos o dana. En junio, a veces desde finales de mayo, el tiempo es ya típico de verano, asociado a una circulación general atmosférica del oeste más septentrional que bloquea el paso de las borrascas atlánticas, por lo que las precipitaciones disminuyen mucho y los suelos aparecen más o menos secos en gran parte del territorio.

En Canarias, la estacionalidad y la oscilación anual son en general muy moderadas en cuanto a las temperaturas, aunque se notan de forma apreciable en las montañas. En cambio, se observa un marcado ritmo estacional en cuanto a las precipitaciones. La primavera canaria se parece relativamente al verano y al otoño. El tiempo es más variable en primavera y otoño que en verano debido a que suceden algunas invasiones, aunque poco frecuentes, de aire polar marítimo. La frecuencia de estas llegadas de aire del norte es similar en primavera y otoño, pero en esta última estación son más intensas. Durante todo el año las zonas más cálidas y menos lluviosas del archipiélago son Lanzarote, Fuerteventura y el sur de Gran Canaria y Tenerife.

Figura 3. Precipitación total media de la primavera (marzo-abril-mayo) en el periodo de referencia 1981-2010.

Figure 3. Average total spring precipitation (March-April-May) in the reference period 1981-2010.

El carácter climático térmico o pluviométrico de un intervalo de tiempo (un mes, una estación del año, etc.) se define comparando la temperatura o la precipitación media del intervalo estudiado con la serie ordenada de datos climatológicos correspondiente a un periodo de referencia. En nuestro caso se empleará el 1981-2020 como periodo de referencia, ya que es el actualmente recomendado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Para las descripciones que siguen se ha usado el siguiente criterio:

– Extremadamente seco o extremadamente frío: el valor de la precipitación o de la temperatura es inferior al más bajo de la serie.

– Muy seco o muy frío: el valor de la precipitación o de la temperatura se encuentra en el intervalo del 20% de los valores más bajos de la serie.

– Seco o frío: el valor de la precipitación o de la temperatura se encuentra en el intervalo comprendido entre el 20% y el 40% de los valores más bajos de la serie.

– Normal: el valor de la precipitación o de la temperatura se encuentra entre el 40% y el 60% de los datos ordenados de la serie, es decir, en un 10% alrededor de la mediana.

– Húmedo o cálido: el valor de la precipitación o de la temperatura se encuentra en el intervalo comprendido entre el 20% y el 40% de los valores más altos de la serie.

– Muy húmedo o muy cálido: el valor de la precipitación o de la temperatura se encuentra en el 20% de los valores más altos de la serie.

– Extremadamente húmedo o extremadamente cálido: el valor de la precipitación o de la temperatura es superior al mayor de la serie.

En base a estas consideraciones en los meses que ocupa la reproducción de las aves y para los años de trabajo de campo de este atlas, las condiciones climáticas fueron las que se exponen a continuación.

EL TIEMPO EN ESPAÑA EN LA PRIMAVERA DE 2014

Enero fue muy cálido y febrero presentó un carácter térmico variable según las zonas, pero en conjunto fue un mes normal.

El trimestre correspondiente a la primavera climatológica (de marzo a mayo) fue cálido o muy cálido en la mayor parte del territorio salvo en las islas Canarias occidentales (figura 4). Hay que destacar que el mes de abril presentó un carácter extremadamente cálido, con persistencia de temperaturas muy por encima de las normales en todo el territorio español.

Junio resultó un mes muy variable en cuanto a las temperaturas, que fueron entre frías y extremadamente cálidas dependiendo de las zonas: se registraron temperaturas muy altas en el noreste peninsular, Baleares, Málaga y puntos de Vizcaya y Cantabria, mientras que el mes fue ligeramente frío en zonas de Castilla y León y Tenerife.

Figura 4. Carácter de la temperatura de la primavera (marzo-abril-mayo) de 2014 respecto del periodo de referencia 1981-2010.

Figure 4. Character of the spring temperature (March-April-May) of 2014 with respect to the reference period 1981-2010.

Durante el trimestre enero-marzo predominaron las situaciones meteorológicas del noroeste y oeste que dejaron precipitaciones abundantes en el oeste, noroeste y norte de la península, así como en zonas del centro y sur, resultando muy húmedos en conjunto los meses de enero y febrero y húmedo el mes de marzo; sin embargo, este trimestre fue en general seco en la franja mediterránea peninsular. En abril la distribución geográfica de la precipitación fue muy variable pero en conjunto resultó un mes seco. Mayo fue muy seco en todo el territorio salvo Navarra, Mallorca y Menorca, y junio fue en general normal, aunque las lluvias se repartieron desigualmente por la geografía española.

La primavera climatológica fue en conjunto muy seca (figura 5), si bien resultó húmeda o muy húmeda en comarcas montañosas del norte peninsular (Ourense, León, Palencia, País Vasco, Navarra, Huesca y Lleida) así como en algunas otras zonas dispersas (sierra de Gredos, provincia de Tarragona y Menorca).

Figura 5. Carácter de la precipitación acumulada en la primavera (marzo-abril-mayo) de 2014 respecto del periodo de referencia 1981-2010.

Figure 5. Character of the accumulated precipitation in the spring (March-April-May) of 2014 with respect to the reference period 1981-2010.

EL TIEMPO EN ESPAÑA EN LA PRIMAVERA DE 2015

En enero y febrero las temperaturas fueron en general más bajas de lo normal, especialmente durante la primera decena de febrero en la que se produjo una entrada de aire frío procedente de Centroeuropa.

Tras un invierno frío siguió un trimestre marzo-mayo que fue muy cálido en la España peninsular, llegando a ser extremadamente cálido en puntos del sur y este de la península, mientras que fue cálido en Baleares y de carácter variable en Canarias (figura 6). A lo largo de la primavera las anomalías positivas de las temperaturas se fueron incrementando de forma progresiva de modo que marzo fue en conjunto normal, aunque de carácter desigual según las zonas, abril muy cálido salvo en Canarias, donde fue frío, y mayo resultó muy cálido en la mitad norte de la península y en Baleares y extremadamente cálido en la mitad sur de la península y en Canarias. Hay que destacar el extraordinario episodio de temperaturas elevadas que se produjo entre los días 13 y 14 de mayo y que afectó especialmente a Valencia y Canarias.

Junio resultó muy cálido y julio fue un mes excepcional por la persistencia de muy altas temperaturas que hicieron que se superasen ampliamente los registros históricos de temperatura media mensual en muchas estaciones. El evento climático más destacable del verano fue la ola de calor, de gran intensidad y excepcional duración, que se extendió desde el día 26 de junio hasta el 22 de julio, y que fue seguida de otra mucho más corta entre los días 27 y 29 de julio.

Figura 6. Carácter de la temperatura de la primavera (marzo-abril-mayo) de 2015 respecto al periodo de referencia 1981-2010.

Figure 6. Character of the spring temperature (March-April-May) of 2015 with respect to the reference period 1981-2010.

En cuanto a las precipitaciones, el invierno fue en conjunto más seco de lo normal debido a las escasas precipitaciones de diciembre, ya que las de enero y febrero fueron normales en la mayor parte del país; no obstante, el predominio de los vientos del norte y noroeste hizo que las precipitaciones invernales superasen ampliamente los valores normales en la cornisa cantábrica, Navarra y norte de Castilla y León.

El trimestre marzo-mayo fue muy seco en general, salvo en algunas zonas del este peninsular como las provincias de Valencia y Castellón (figura 7). Se observó una disminución de las precipitaciones a medida que avanzó la primavera de forma que marzo fue húmedo, abril fue en general seco, salvo en zonas del oeste y sur de la península, y mayo resultó un mes extraordinariamente seco en el conjunto de España.

El verano fue más húmedo de lo normal debido a los episodios de precipitaciones ocasionalmente intensas asociados a tormentas que se registraron sobre todo en el este y en el interior de la mitad norte de la península; sin embargo fue seco en Galicia y zonas del litoral cantábrico.

Figura 7. Carácter de la precipitación acumulada en la primavera (marzo-abril-mayo) de 2015 respecto del periodo de referencia 1981-2010.

Figure 7. Nature of the accumulated precipitation in the spring (March-April-May) of 2015 with respect to the reference period 1981-2010.

EL TIEMPO EN ESPAÑA EN LA PRIMAVERA DE 2016

Tras un largo periodo más cálido y seco de lo normal que se extendió entre septiembre y diciembre de 2015, el año 2016 comenzó con unos meses de enero y febrero que se caracterizaron por temperaturas altas para la época del año y lluvias abundantes en todas las zonas salvo en la franja mediterránea. El tiempo típicamente invernal llegó con la segunda quincena de febrero, cuando se produjeron dos entradas de aire polar con precipitaciones en forma de nieve: el episodio frío de los días 15 a 20, en el que se registraron las temperaturas más bajas del invierno y que afectó incluso a Canarias, y un segundo episodio a finales de mes, con  temperaturas de nuevo más bajas de lo normal aunque no tanto como en el episodio anterior.

El trimestre marzo-mayo correspondiente a la primavera climatológica presentó un carácter frío o muy frío en la mayor parte de España; no obstante fue cálido en el valle de Arán y en algunas zonas del litoral mediterráneo entre Almería y Valencia (figura 8). Marzo fue muy frío en casi todo el territorio; abril frío en la mayor parte de la península, algo frío en Canarias y cálido en las regiones mediterráneas; y mayo fue frío en gran parte del territorio, aunque tuvo un carácter cálido en algunas comarcas de Galicia, la cornisa cantábrica, el sureste peninsular, zonas de Valencia, el golfo de Cádiz, el valle de Arán y puntos de Canarias.

El verano fue muy cálido en su conjunto con un mes de julio extremadamente cálido sobre todo en zonas del sur, centro y oeste de la península.

Figura 8. Carácter de la temperatura de la primavera (marzo-abril-mayo) de 2016 respecto del periodo de referencia 1981-2010.

Figure 8. Character of the spring temperature (March-April-May) of 2016 with respect to the reference period 1981-2010.

Las precipitaciones fueron abundantes durante los tres meses de primavera, especialmente en abril, siendo además frecuentes los episodios de precipitaciones intensas a lo largo del trimestre. El carácter de la precipitación para el conjunto de la primavera climatológica fue húmedo o muy húmedo en la mayor parte de la España peninsular; por el contrario, fue seco en gran parte de Canarias, las islas Pitiusas, el sur de Aragón y en zonas de las provincias de Almería, Murcia, Alicante y Valencia (figura 9).

Figura 9. Carácter de la precipitación acumulada en la primavera (marzo-abril-mayo) de 2016 respecto del periodo de referencia 1981-2010.

Figure 9. Character of the accumulated precipitation in the spring (March-April-May) of 2016 with respect to the reference period 1981-2010.

EL TIEMPO EN ESPAÑA EN PRIMAVERA DE 2017

Enero resultó frío o muy frío en la mayor parte del territorio peninsular y balear mientras que en Canarias presentó un carácter normal o algo frío, destacando el episodio de bajas temperaturas que se produjo entre los días 18 y 26 debido a la advección de una masa de aire continental centroeuropeo. En cambio, febrero fue cálido o muy cálido en gran parte de la península ibérica y Baleares, siendo en general frío en Canarias.

El periodo marzo-mayo fue muy cálido o extremadamente cálido en la mayor parte de España (figura 10), debido principalmente a las elevadas temperaturas máximas diarias, que se situaron en valores muy por encima de los normales para la primavera, mientras que las mínimas fueron moderadamente elevadas. Se produjeron sin embargo, en algunos momentos y zonas, excepciones al tiempo cálido dominante; así el carácter térmico fue frío en marzo en algunas zonas del cuadrante sudoeste de la península y de las islas Canarias occidentales, y en abril en las islas Pitiusas y Mallorca. A lo largo de la primavera fueron frecuentes los episodios cálidos, destacando dos: el de los días 17 y 18 de abril y el de los días 21 a 27 de mayo.

El verano también fue muy cálido, con un mes de junio extremadamente cálido en gran parte del centro y sur de la península, así como en Canarias.

Figura 10. Carácter de la temperatura de la primavera (marzo-abril-mayo) de 2017 respecto del periodo de referencia 1981-2010.

Figura 10. Carácter de la temperatura de la primavera (marzo-abril-mayo) de 2017 respecto del periodo de referencia 1981-2010.

El invierno de 2016-2017 mostró en general un carácter pluviométrico seco o normal; no obstante las precipitaciones fueron abundantes en enero en zonas de Murcia, Comunidad Valenciana, Islas Baleares, el País Vasco, Navarra y Girona, y en febrero en algunas zonas de la mitad norte y del tercio oeste de la península.

La primavera fue en conjunto seca, aunque resultó húmeda en el sur y oeste de Andalucía, Ceuta, algunos puntos de las provincias del este peninsular y en una amplia zona de las provincias de Huesca y Lleida (figura 11). Marzo fue en general húmedo o muy húmedo, si bien tuvo un carácter seco en algunas zonas de Asturias, Cantabria, centro-norte de Castilla y León, Soria, Álava, Granada y Canarias, además de ser muy seco en Melilla. Abril fue muy seco en todo el territorio salvo en zonas de Huelva, litoral mediterráneo de Cádiz-Málaga, Ceuta y Canarias occidentales, donde fue húmedo. Mayo resultó en conjunto seco, con precipitaciones en muchos casos asociadas a tormentas y muy desigualmente repartidas, siendo húmedo en algunas zonas de Lugo, Asturias, pirineo aragonés, Cádiz, Fuerteventura y Gran Canaria.

El verano fue en conjunto húmedo, aunque con acumulaciones de precipitación muy desigualmente repartidas, en general debidas a tormentas.

Figura 11. Carácter de la precipitación acumulada en la primavera (marzo-abril-mayo) de 2017 respecto del periodo de referencia 1981-2010.

Figure 11. Nature of the accumulated precipitation in the spring (March-April-May) of 2017 with respect to the reference period 1981-2010.

EL TIEMPO EN ESPAÑA EN PRIMAVERA DE 2018

El año 2018 comenzó con un mes de enero en general cálido, aunque en el este de la península y en Baleares fue muy cálido y, por el contrario, en algunas zonas del centro y sur de la península, así como en Canarias, resultó frío. Febrero fue un mes muy frío en todo el territorio. Durante los dos primeros meses del año destacaron los episodios fríos de los días 6 a 15 de enero, 1 a 14 de febrero y 21 a 28 de febrero.

Marzo fue también un mes muy frío en toda España salvo en el levante peninsular y en algunas zonas de ambos archipiélagos, donde resultó cálido. Abril tuvo un carácter cálido en los tercios norte y este de la península así como en Baleares, mientras que resultó frío en el suroeste de la península y en Canarias. Mayo mostró un carácter térmico muy variable, siendo cálido en Galicia y en zonas de la costa mediterránea y frío en el Cantábrico, tercio sur de la península y ambos archipiélagos.

La primavera climatológica (trimestre marzo-mayo) resultó en general fría o muy fría; no obstante fue cálida en algunas zonas de las costas del Cantábrico y del Mediterráneo, así como en puntos de Baleares (figura 12). Fueron frecuentes los episodios fríos, destacando los de los días 15 a 26 de marzo, 19 a 31 de marzo, y 28 de abril a 3 de mayo.

Junio fue cálido en el tercio norte y en el este de la península mientras que resultó frío en el centro y en el cuadrante suroeste, así como en Canarias.

Figura 12. Carácter de la temperatura de la primavera (marzo-abril-mayo) de 2018 respecto del periodo de referencia 1981-2010.

Figure 12. Character of the spring temperature (March-April-May) of 2018 with respect to the reference period 1981-2010.

En cuanto a las precipitaciones, en enero y febrero fueron abundantes y superiores a las normales en el norte, centro y este de la península y en las regiones insulares.

La primavera resultó muy húmeda o extremadamente húmeda en la mayor parte del territorio español, si bien en zonas de Murcia, Comunidad Valenciana y Canarias fue seca o muy seca (figura 13). Marzo fue extremadamente húmedo, abril muy húmedo y mayo normal, siendo frecuentes los episodios de precipitaciones intensas en el trimestre.

Figura 13. Carácter de la precipitación acumulada en la primavera (marzo-abril-mayo) de 2018 respecto del periodo de referencia 1981-2010.

Figure 13. Nature of the accumulated precipitation in the spring (March-April-May) of 2018 with respect to the reference period 1981-2010.

CLASIFICACIÓN DE LAS PRIMAVERAS DEL PERIODO 2014-2018

Para finalizar el análisis, se muestra en la figura 14 un gráfico que ilustra de forma resumida el comportamiento climático de cada primavera del periodo 2014-2018 en la España peninsular en función de las anomalías de la temperatura media y del porcentaje de la precipitación acumulada respecto de los valores normales (periodo de referencia 1981-2010).

En el gráfico se observa que las primaveras de 2014, 2015 y 2017 resultaron en conjunto secas y cálidas, con anomalías térmicas entre +1 ºC y +2 ºC y precipitaciones entre un 15 % y un 30 % por debajo de la media, mientras que las primaveras de 2016 y 2018 fueron frías y húmedas, con anomalías térmicas entre -0.5 ºC y -1.0 ºC, resultando la primavera de 2018 la más lluviosa del periodo con una precipitación alrededor de un 85% superior a la media 1981-2010.

Figura 14. Clasificación de las primaveras del periodo 2014-2018 para la España peninsular en función de las anomalías de temperatura y del porcentaje de la precipitación respecto del periodo de referencia 1981-2010.

Figure 14. Classification of the springs of the 2014-2018 period for mainland Spain based on temperature anomalies and the percentage of precipitation with respect to the 1981-2010 reference period.

BIBLIOGRAFÍA

Capel Molina J. J. 2000. El clima de la península ibérica. Ed. Ariel S.A. Barcelona.

Chazarra Bernabé, A. Flórez García, E., Peraza Sánchez, B., Toha Rebull, T. Lorenzo Mariño, B., Criado Pinto, E., Moreno García, J. V. Romero Fresneda, R. y Bote y Fullat, R.  2018. Mapas climáticos de España (1981-2010) y ETo (1996-2016). Ministerio para la Transición Ecológica, AEMET. Madrid.

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