



Casimiro Corbacho Amado
Cita: Corbacho Amado, C. 2022. Charrán común Sterna hirundo. En, B. Molina, A. Nebreda, A. R. Muñoz, J. Seoane, R. Real, J. Bustamante y J. C. del Moral: III Atlas de las aves en época de reproducción en España. SEO/BirdLife. Madrid. https://atlasaves.seo.org/ave/charran-comun/
La población reproductora de charrán común, perteneciente a la subespecie nominal, se distribuye casi exclusivamente por humedales costero-litorales) del mar Mediterráneo con un patrón muy disperso y localizado, y con una dinámica espacio-temporal típicamente metapoblacional al igual que otras especies de charranes y fumareles (Dies et al., en Martí y del Moral, 2003; Corbacho et al., 2009). Las principales localidades reproductoras se localizan en el delta del Ebro y la albufera de Valencia, que acogen en promedio más del 75% de la población nacional.
Colonias satélites importantes según temporadas reproductoras se localizan en otros humedales levantinos (marjal del Moro, puerto de Valencia, salinas de Santa Pola, lagunas de la Mata-Torrevieja, entre otras), murcianos (salinas de San Pedro del Pinatar) o andaluces (salinas y charcones de Punta Entinas-Sabinar y del cabo de Gata). Fuera de la fachada mediterránea la especie se reproduce en pequeñas colonias en una localidad del Cantábrico (bahía de Santander) que constituye el límite septentrional de su distribución peninsular, en las marismas del Guadalquivir y en ambos archipiélagos (albufera en Mallorca y roques de varias islas, especialmente las más occidentales, en Canarias). En el periodo de estudio (2014-18) únicamente se ha reproducido ocasionalmente y de manera aislada en algunos humedales interiores de las cuencas del Tajo (embalse de Valdecañas en Extremadura) y Ebro (embalses de Civán y la Loteta en Aragón).
Análisis comparativos con otros trabajos previos tanto con respecto al II Atlas de aves reproductoras como respecto a censos previos (Ferrer en Purroy, 1997; Dies et al. en Martí y del Moral, 2003; Corbacho et al., 2009; Keller et al., 2020) como en obras generales (Paterson, 1997; Díaz et al., 1996; Becker y Ludwigs, 2004; De Juana y Garcia, 2015) confirman el papel fundamental de los humedales mediterráneos en la demografía y dinámica de la especie en nuestro país en las últimas décadas. Así, selecciona junto a sus grandes bastiones reproductores (delta del Ebro y albufera de Valencia), otra serie de masas de agua cada temporada de cría en esta región levantina en función de la disponibilidad y calidad (nivel hídrico) de éstas, al igual que algunas localidades del interior donde se reproduce de manera ocasional en muy pequeño número.
Bajo este patrón de colonización-desaparición de colonias reproductoras en algunos humedales, análisis temporales a lo largo de este periodo permiten afirmar un incremento continuo, aunque moderado en el rango de distribución y el número de localidades reproductoras tras la ocupación primera de estas localidades a partir de la segunda mitad del siglo XX (Dies et al. en Madroño et al., 2004). No obstante, esta tendencia general de ampliación en la distribución, al contrario que en el atlas previo (1998-2002) no se ha producido y se ha localizado como reproductora en menos cuadrículas (-8%). En este resultado global, sin embargo, tienen cabida a partes iguales, fruto del comportamiento metapoblacional y fluctuante descrito anteriormente, tanto nuevas colonizaciones (31%) como desplazamiento-desapariciones (36%) o continuidad (33%) en las localidades reproductoras. A grandes rasgos y desde un punto de vista geográfico, en el periodo de muestreo la especie se ha reproducido en un total de 27 humedales diferentes; únicamente ha desaparecido la pequeña población reproductora del sistema de lagunas-humedales manchegos, mientras el resto de eventos de colonización nuevos realmente responden en muchos a cuadrículas anexas a humedales costeros ya ocupados anteriormente.


II Atlas (distribución 1998-2002)
III Atlas (distribución 2014-2018)
Comparación entre la distribución observada del II Atlas (1998-2002) y del III Atlas (2014-2018).
Observed distribution in Atlas II (1998-2002) and Atlas III (2014-2018) compared.
El modelo de probabilidad obtenido para la especie muestra un elevado grado de solapamiento y coincidencia casi total con la distribución observada durante el periodo de estudio. El modelo de favorabilidad, sin embargo, apunta la posibilidad de reproducción en un mayor número de humedales costero-litorales, donde la especie podría alcanzar una distribución prácticamente continua en toda la franja mediterráneo-levantina desde el cabo de Gata hasta el delta del Ebro, alcanzando incluso humedales del centro y norte de Cataluña. Dicho modelo apunta también la posibilidad de ocupación del litoral atlántico-andaluz (salinas-marismas onubenses y gaditanas), así como puntualmente de algunas localidades cantábricas. En aguas interiores también se apunta la favorabilidad de masas de agua especialmente en el curso medio del Tajo, valle del Ebro y meseta Norte.
El charrán común se comporta como una especie eminentemente estival en nuestras latitudes localizando sus cuarteles de invernada en el África occidental subsahariana (Becker y Ludgwigs, 2004), por lo que la invernada es escasa, aunque regular en nuestros humedales (Bermejo et al., 1986; Díaz et al., 1996; Cama en SEO/BirdLife, 2012). En el periodo de estudio (2014-18) la especie ha sido citada como invernante en poco más de una decena de humedales-cuadrículas, especialmente de las costas atlánticas andaluzas y gallegas y, del litoral mediterráneo. El área de invernada más estable e importante son las marismas de los ríos Odiel y Piedras (Huelva) que albergan un contingente invernal de entre 10-20 aves. El resto de la población invernante, reducida a unos pocos individuos, aunque la cifra real sea probablemente algo mayor, se limita a observaciones aisladas y ocasionales en otros puntos del litoral peninsular.
La población de charrán común en el periodo de estudio (2014-18) ha oscilado, según datos de censo oficiales publicados por las diferentes administraciones regionales, entre un mínimo de 4.613 (2016) y un máximo de 7.542 (2014), con un promedio de 5.762 parejas reproductoras. A esta población habría que sumar un elevado número de aves no reproductoras y divagantes durante la primavera-verano, y se podría estimar la población española entre unas 6.000-7.000 parejas. Los dos grandes núcleos reproductores se sitúan en el delta del Ebro (más de 3.600 parejas de media; mín. 2.623-máx. 5.133) y la albufera de Valencia (751; 403-1.211) que en conjunto acogen más del 75% de la población.
La albufera de Valencia, junto con otros del litoral levantino como las Salinas de Santa Pola (400 parejas), marjal del Moro (200), lagunas de la Mata-Torrevieja (200), puerto de Valencia (150) y las salinas de San Pedro del Pinatar (200-400), configuran una subpoblación de gran relevancia (+1.500 parejas; 1.202-2.159). El resto de la población española se reparte entre Andalucía (charcones y salinas de Punta Entinas-Sabinar, 150 parejas), la población de los archipiélagos canario (50-93) y balear (17-33), la subpoblación cantábrica (bahía de Santander: 25-33) y las parejas aisladas que se asientan en embalses aragoneses (1-11) y extremeños (1-2).
De acuerdo a estos datos y en comparación con el II Atlas de aves reproductoras y libro rojo que cifraban la población nacional en unas 7.000-8.000 parejas reproductoras (Dies et al. en Martí y del Moral, 2003 y Madroño et al., 2004 respectivamente), ésta habría sufrido un descenso del 10-15% en este siglo. Sin embargo, hay que tener en cuenta las elevadas fluctuaciones interanuales (y espaciales) en la población reproductora de una región biogeográfica, teniendo en cuenta la activa dinámica espacio-temporal de charranes y fumareles (Corbacho et al., 2009). Así, por ejemplo, estos mismos autores estimaron la población de la especie en el censo del 2007 en sólo unas 3.200 parejas (un 50% menos que en la actualidad), hecho este motivado por el colapso de la colonia del delta del Ebro en dicho año.
Así, en estas dos décadas del siglo XXI, cabría definir como un ligero descenso o, estima más conservadora, una tendencia estable para la población española de charrán común. Esta estabilidad, o ligero descenso, se mantendría desde la última década del siglo pasado, cuando se cifró la población entre 5.800-11.000 parejas (Purroy, 1997). Cramp (1985) por su parte estimó en unas 11.000 parejas el contingente español, tras una fuerte recuperación desde mediados del siglo XX cuando la especie alcanzó mínimos históricos (delta del Ebro), e incluso abandonó como reproductora la albufera de Valencia (véase Pechuán, 1965 o Maluquer, 1971). En esta dinámica negativa y ligera regresión poblacional intervienen especialmente las variaciones en el número de parejas reproductoras de estos dos grandes bastiones de la especie, pues el resto de las colonias no han cambiado sustancialmente en el número de parejas reproductoras o, incluso, se ha incrementado en las últimas décadas (Quilis et al., 1990; Díaz et al., 1996; Ferrer en Purroy, 1997; Dies et al., en Martí y del Moral, 2003; Corbacho et al., 2009).
La selección de hábitat y localidades de reproducción por parte del charrán común estaría determinada por la abundancia de sus principales recursos tróficos (pequeñas especies de peces fundamentalmente, crustáceos y otros invertebrados), por lo que prefiere tramos de costa baja con un extenso talud continental y una elevada productividad trófica (Becker y Ludgwigs, 2004). En este sentido y durante este estudio, al igual que en muestreos precedentes (Corbacho et al., 2009) la especie se ha reproducido en una treintena de humedales diferentes; la casi totalidad de las colonias (90%) y de la población reproductora (99,9%) se asentaron sobre humedales costero-litorales tipo bahías, salinas, albuferas, marjales, deltas, o roques en Canarias; las únicas excepciones lo constituyeron los tres embalses interiores en que se reprodujo la especie.
Desde otro punto de vista y condicionando igualmente la selección del área de nidificación, las principales amenazas derivan de la coexistencia con la gaviota patiamarilla (Larus michahellis), con la que compite por las zonas de cría y alimentación, la presencia de depredadores en ciertas colonias, la destrucción o alteración del litoral y las molestias humanas durante la época de reproducción (Dies et al. en Madroño et al., 2004; Lorenzo, 2007). La puesta en marcha medidas de conservación y gestión de los hábitats de nidificación en numerosos humedales del litoral mediterráneo ha permitido estabilizar las poblaciones reproductoras de esta y otras especies de charranes (pagaza piconegra, charrán patinegro, charrancito, etc.), anteriormente muy fluctuantes (Dies et al. en Madroño et al., 2004; Corbacho et al., 2009).
Becker, P. H. y Ludwigs, J-D. 2004. Sterna hirundo Common Tern. BWP Update, 6: 91-137.
Bermejo, A., Carrera, E., de Juana, E. y Teixeira, A. M. 1986. Primer censo general de gaviotas y charranes (Laridae) invernantes en la península Ibérica (enero de 1984). Ardeola, 33: 47-68.
Corbacho, C., Sánchez Guzmán, J. M. y Villegas, M. A. 2009. Pagazas, charranes y fumareles en España. Población reproductora en 2007 y método de censo. SEO/BirdLife. Madrid.
Cramp, S. (Ed.). 1985. The Birds of the Western Palearctic, Vol. IV. Oxford.
De Juana, E. y García, E. 2015. The birds of Iberian Peninsula. Christopher Helm. Londres.
Díaz, M., Asensio, B. y Tellería, J. L. 1996. Aves ibéricas I. No paseriformes. J. M. Reyero Editor. Madrid.
Keller, V., Herrando, S., Voříšek, P., Franch, M., Kipson, M., Milanesi, P., Martí, D., Antón, M., Klvaňová, A., Kalyakin, M. V. Bauer, H. Gr y Foppen, R. P. B. 2020. European Breeding Bird Atlas 2: Distribution, Abundance and Change. European Birds Census Council y Lynx Edicions. Barcelona.
Lorenzo, J. A. (Ed.). 2007. Atlas de las aves nidificantes en el archipiélago canario (1997-2003). Dirección General de Conservación de la Naturaleza-Sociedad Española de Ornitología. Madrid.
Madroño, A., González, C. y Atienza, J. C. (Eds.). 2004. Libro Rojo de las Aves de España. Dirección General para la Biodiversidad-SEO/BirdLife. Madrid.
Maluquer, S. 1971. La avifauna del Delta del Ebro en primavera-verano. Ardeola, (vol. esp.): 191-319.
Martí, R. y del Moral, J. C. (Eds.). 2003. Atlas de las Aves reproductoras de España. Dirección General para la Biodiversidad-SEO. Madrid.
Paterson, A. M. 1997. Aves marinas de Iberia, Baleares y Canarias. Lynx Edicions. Barcelona.
Pechuán, L. 1965. Sobre Charranes, Fumareles y Ardeidas que nidifican en la Albufera de Valencia. Ardeola, 10:39-42.
Purroy, F.J. (Coord.). 1997. Atlas de las Aves de España (1975-1995). SEO/BirdLife. Lynx Edicions. Barcelona.
Quilis, V., Martín, A., Nogales, M., Delgado, G., Hernández, E. y Trujillo, O. 1990. Status y distribución del Charrán común (Sterna hirundo) en el Archipiélago Canario. Ardeola, 37(2):299-304.
SEO/BirdLife 2012. Atlas de las aves en invierno en España 2007-2010. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente-SEO/BirdLife. Madrid.