



Casimiro Corbacho Amado
Cita: Corbacho Amado, C. 2022. Charrancito común Sternula albifrons. En, B. Molina, A. Nebreda, A. R. Muñoz, J. Seoane, R. Real, J. Bustamante y J. C. del Moral: III Atlas de las aves en época de reproducción en España. SEO/BirdLife. Madrid. https://atlasaves.seo.org/ave/charrancito-comun/
El charrancito común muestra una distribución muy dispersa y localizada, al igual que el resto de charranes y fumareles (Corbacho et al., 2009). Los principales núcleos reproductores se localizan en humedales costeros a lo largo tanto del litoral atlántico andaluz (marismas onubenses, Doñana-marismas del Guadalquivir y bahía de Cádiz) como del mediterráneo andaluz (salinas almerienses), murciano-levantino (salinas de San Pedro, Santa Pola, la Mata-Torrevieja, El Hondo, la Albufera y Prat de Cabanes) y catalán (delta del Ebro). En el interior se reproduce en pequeñas colonias en embalses y charcas extremeñas y castellanomanchegas de las cuencas del Tajo y Guadiana. Está ausente como reproductor, aunque existen observaciones primaverales de individuos, en toda la cornisa cantábrica y costa gallega y falta también en gran parte del interior peninsular, así como de los archipiélagos balear y canario.
La comparación con distribuciones descritas (Díaz et al., 1996; De Juana y Garcia, 2015; Keller et al., 2020) o recopilaciones de datos previos llevados a cabo sobre la especie a escala nacional (Paterson, 1996; Martínez-Vilalta en Purroy, 1997; Sánchez-Guzmán en Martí y del Moral, 2003; Corbacho et al., 2009) ponen de manifiesto una distribución muy similar a la del presente trabajo. En cualquier caso, la especie muestra una dinámica espacial y poblacional muy fluctuante, de tal forma que la localización y número de parejas reproductoras en cada localidad y año está condicionada por el nivel hídrico, el cual determinaría la disponibilidad y calidad del hábitat de dicho humedal (Corbacho et al., 2009). Así, en embalses y charcas interiores fundamentalmente, en función del nivel de agua cada temporada tienen lugar drásticas variaciones en el número y tipo de islas, lo que determina en primer término la ocupación o no del área y finalmente, la población reproductora (Sánchez-Guzmán en Martí y Del Moral, 2003; De Juana y Garcia, 2015). Por ello, a diferencia de las áreas costeras donde el número y localización de colonias reproductoras es relativamente estable, en el interior peninsular se asiste a una gran variación espacial en la localización de las colonias y en los efectivos poblacionales de unas temporadas reproductoras a otras (Corbacho et al., 2009).
El análisis por cuadrículas confirma la dinámica espacial apuntada anteriormente; así, aunque el número de cuadrículas reproductoras es igual al del II Atlas de aves reproductoras, se han producido toda una serie de cambios de localización (cuadrículas nuevas vs. desaparecidas); en conjunto, no obstante, el charrancito parece haber incrementado (38%) su área de ocupación con un mayor número de localidades de cría.


II Atlas (distribución 1998-2002)
III Atlas (distribución 2014-2018)
Comparación entre la distribución observada del II Atlas (1998-2002) y del III Atlas (2014-2018).
Observed distribution in Atlas II (1998-2002) and Atlas III (2014-2018) compared.
Los modelos de probabilidad y favorabilidad construidos para la especie muestran un elevado grado de coincidencia con la distribución observada. Sin embargo, el segundo de estos modelos, muy optimista, apunta la posibilidad de reproducción en un mayor número de humedales del litoral, donde podría alcanzar una distribución prácticamente continua en toda la franja mediterráneo-levantina desde el cabo de Gata hasta el delta del Ebro, alcanzando incluso humedales del norte de Cataluña. En aguas interiores también se apunta la favorabilidad de un mayor número de localidades, especialmente en el curso medio del Tajo, valle del Ebro o cuenca alta del Guadalquivir. Algunas localidades cantábricas y gallegas presentan también cierto grado de favorabilidad
Es un invernante escaso y ocasional en el litoral andaluz, mediterráneo y Galicia (Díaz et al., 1996; Cama en SEO/BirdLife, 2012), así como registros aislados en aguas interiores (Mayordomo et al., 2015). Es muy común durante los pasos migratorios pre y postnupcial por todo el país, especialmente a lo largo de áreas litorales.
Valverde (1960) en su clásico estudio sobre los Vertebrados de las Marismas del Guadalquivir lo catalogó como “algo común en la marisma”, pero en absoluto abundante. El único conteo coordinado realizado a escala global para el charrancito estimó su población en unas 3.600 parejas reproductoras, a las que habría que sumar un número elevado pero indeterminado de individuos no reproductores (Corbacho et al., 2009); mientras, el resto corresponden a estimas indirectas y poco fiables (Cramp, 1985: 500 parejas; Tucker y Heath, 1994: 2.500-3.000 parejas; Paterson, 1996: mínimo de 2.000 parejas; Martínez-Vilalta en Purroy, 1997: 5.500-6.000 parejas o Fasola et al., 2002: 2.500-3.000 parejas).
Cabe destacar así mismo que la especie parece haber colonizado y aumentado en las últimas décadas sus efectivos y rango geográfico en zonas húmedas del interior peninsular dada la aparición de hábitats propicios (embales, charcas) y manejos realizados en los mismos (Sánchez-Guzmán en Martí y del Moral, 2003; Corbacho et al., 2009). Las principales poblaciones reproductoras, bajo el patrón altamente fluctuante apuntado anteriormente, se localizan en la bahía de Cádiz (1.000 parejas), marismas del Guadalquivir (550 parejas), marismas onubenes (Odiel, Piedras, Isla Cristina, etc.; 400 parejas), delta del Ebro (400), salinas de Santa Pola (250 parejas), albufera de Valencia (180 parejas) o las Salinas de San Pedro del Pinatar (170 parejas; Corbacho et al., 2009).
Se hace muy difícil evaluar y describir una tendencia poblacional clara habida cuenta la incidencia factores tales como la falta de información y escasa fiabilidad de estimas en el pasado, la escasa cobertura y coordinación de censos a escala nacional o las marcadas fluctuaciones espaciales y poblacionales que definen la dinámica poblacional del charrancito (Sánchez-Guzmán en Martí y del Moral, 2003; Sánchez-Guzmán en Madroño et al., 2004). No obstante, los datos disponibles señalan que la especie parece estar sujeta a una estabilidad o ligero declive de sus efectivos poblaciones, tras una tendencia decreciente de la población y rango reproductor debido a alteración del hábitat en la segunda mitad del siglo pasado.
En el único censo-conteo coordinado y global realizado en España (2007; Corbacho et al., 2009), el charrancito se reprodujo en un total de 65 localidades diferentes, de las cuales dos tercios se corresponderían con sistemas costero-litorales (salinas, marismas, deltas, esteros, playas-dunas, etc.), que albergaron el 80% de las colonias y el 95% de la población reproductora. Por su parte, las zonas húmedas interiores tanto naturales (lagunas) como artificiales (embalses y charcas), demostraron una escasa importancia cuantitativa, pero han de ser muy valorados cualitativamente por el incremento del rango geográfico que representan (Corbacho et al., 2009). Hoy en día no parece nidificar en isletas de cantos rodados en grandes ríos, hábitat tradicional de la especie en aguas interiores en el pasado (Pérez-Chiscano, 1965: 1966), aunque sí lo hace puntualmente en graveras (Prieta, 2007).
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